Síndrome cardiovascular-renal-metabólico
Cuando el riñón, el corazón y el metabolismo dejan de tratarse como problemas separados.
Es el reconocimiento formal de algo que se veía en consulta desde hace años: la obesidad, la diabetes tipo 2, la enfermedad renal crónica y el riesgo cardiovascular no son cuatro problemas independientes que coinciden, sino un mismo proceso que se retroalimenta. Tratar uno ignorando los otros produce resultados pobres.
Nutricionalmente esto obliga a equilibrios finos. La proteína necesaria para proteger la masa muscular debe ajustarse a la función renal. El sodio se restringe sin comprometer la adherencia. El potasio se vigila. Es el escenario donde una dieta genérica de internet puede hacer daño real.
- Ajuste de proteína a la función renal sin sacrificar masa muscular
- Control de sodio, potasio y fósforo según la etapa
- Manejo simultáneo del perfil lipídico y la glicemia
- Monitoreo del estado de hidratación y agua extracelular
- Trabajo coordinado con nefrología y cardiología
Esta página es material informativo de un nutricionista dietista, no una herramienta de diagnóstico. Diagnosticar y tratar corresponde a tu médico; la nutrición clínica acompaña ese tratamiento, no lo sustituye.
Preguntas frecuentes
Depende de tu etapa de función renal y hay que verlo con tu nefrólogo. La idea de que la proteína daña el riñón sano no está respaldada, pero con función renal ya comprometida la cantidad sí debe ajustarse. Es exactamente el tipo de decisión que no debe tomarse leyendo internet.
Porque en esta condición la retención de líquidos es frecuente y distorsiona el peso. La bioimpedancia médica separa el agua intracelular de la extracelular, lo que permite distinguir si un aumento de peso es retención o es tejido.
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